La población de la chamba esta ubicada sobre la margen izquierda del Rió Grande de la Magdalena, es una inspección que hace parte del territorio rural en la jurisdicción del Municipio de El Guamo, en el Departamento del Tolima.  La historia de la Chamba se remonta a las Épocas Precolombinas,   cuando sus ancestrales pobladores, los indígenas Pijaos y Panches descubrieron las finas arcillas con que fabricaban  sus utensilios domésticos, oficio que los artesanos de la localidad  han heredado con rigurosa autenticidad, hasta la fecha. 

Uno de los lugares más famosos en Colombia por sus artesanías y cerámicas, por la conservación de su cultura y tradiciones, es La Chamba, donde no sólo encontramos en el trabajo de artesanos figuras y recipientes, sino que odisfrutamos de una espectacular combinación de utensilios y motivos precolombinos o mitológicos. La cerámica de la chamba además de ser decorativa también es útil en la vida cotidiana y sus bellas formas encuentran su sitio en los placeres pequeños de cualquier hogar o empresa.
Su elaboración parte de tres clases de barro uno liso o grasoso; arenoso o desengrasante que tiene alto contenido de cuarzo y le otorga sus propiedades refractarias y un barniz fino y rojo que posee un ato contenido de oxido de hierro  que se utiliza especialmente para dar el baño final y brillar.

Los materiales son extraídos por los hombres cuando hay jefe de hogar, de lo contrario lo realiza la mujer, se extrae de minas diferentes y bajo un sol severo, en burro o en bicicleta, los artesanos transportan el barro para su labor diaria, Se extiende para que el sol evapore toda la humedad y como si fuera maíz el barro arenoso se pulveriza en un pilón y se cierne de impurezas.
El barro liso se deposita en recipientes con agua para que se convierta en una pasta blanda  y flexible, lo amasan y con ella forman planchas discoidales, que colocan sobre ollas boca abajo (moldes) para dar forma a la parte inferior de las vasijas, luego le dan la vuelta y terminan la obra por medio del enrollado, utilizando porciones de barro arenoso para dar consistencia.

Para alisar la arcilla utilizan la tusa de la mazorca húmeda; pulen y cortan con trozos de totumo.  El barniz que originalmente es de color rojo se disuelve en agua y se filtra  con la ayuda de un tejido tupido, aplicándoselo a las piezas terminadas de manera pareja, logrando sellar la superficie y darle ese particular brillo rojizo en oxidación, que posibilita que las piezas se negreen completamente, marcando la diferencia con la cerámica rustica de otras regiones.
Después de treinta días de secado viene la labor del brillado, donde los artesanos realizan el juego de recorrer con piedras semipreciosas (agatas, piedras de río) los utensilios o figuras en una y otra dirección; las técnicas de acabado obedecen a las  utilizadas por las comunidades indígenas tahona y calima.
El proceso de cocción de las piezas se lleva a cabo en hornos cúpula de origen árabe, fue introducido por los españoles en el tiempo de la conquista, alli se someten a 900 grados centígrados,  una vez salen del horno se decide si se dejan de color rojo natural o son ahumadas; sometiendo las piezas en caliente, al contacto con el acido clorhídrico que se encuentra en el estiércol,  y presentar su imponente color negro.
Una gran variedad de figuras, utensilios y recipientes salen para ser vendidos en las ciudades del país y del exterior: Figuras precolombinas, mitológicas o de animales, floreros, bandejas de diversas formas, cazuelas, paelleras, cacerolas con o sin tapa, braceros, copas, tazas, platos, ollas, jarras, cántaros, ceniceros, alcancías, combinación entre figuras y recipientes decorativos como campesinos, burros, casas, frutas, jinetes, gallinitas huecas con una diminuta vajilla dentro y en general representaciones de la vida campesina, también unas no muy afortunadas creaciones imitando formas prehispánicas.
La cerámica de la Chamba es una de las de más demanda por su alta calidad, técnica, su estilizado diseño, su excelente acabado; en su estilo ha sido considerada durante muchos años la mejor del país, aunque en otros lugares se elaboren piezas semejantes, como en Lérida, Girardot, Natagaima y Timaná.